Templarios

Dos megalitos en la Dehesa de Poveda

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Dólmen del Prado de las Cruces.
Bernuy Salinero (Ávila)

© José María Pita


A escasos 9 km del centro de Ávila, siguiendo la carretera comarcal AV-500 en dirección a El Espinar, encontramos el pueblo de Bernuy Salinero, rodeado de abundantes pastizales, en plena Cañada Real de las Moruchas, es decir, a medio camino entre el centro de Ávila y Urraca Miguel.

Es, como ya habrá adivinado el lector, una zona de extensos pastizales, recorrida desde hace miles de años en ambos sentidos por el ganado bovino y ovino en su periplo trashumante hacia los invernales extremeños o los pastos frescos de verano en la sierra. Un simple vistazo al mapa del satélite (©Google Maps) que acompaña estas líneas bastará para confirmar esta realidad que ha marcado la vida productiva y la economía de la zona desde tiempos prehistóricos.

Nada mas llegar a Beruy Salinero, una señal de tráfico dirige al visitante hacia el Prado de las Cruces, a la izquierda de la carretera, y a unos escasos ochocientos metros. La puerta de acceso está cerrada y un cartel advierte al visitante que debe dejarla así cuando salga. La norma es elemental, pero no está de más recordarla también aqui.

La imagen de finales de los 80, propiedad de Fabian (1), muestra el dólmen en un momento de su excavación por este ilustre arqueólogo, y nos sirve como punto de partida antes de llegar a la realidad de la situación actual de esta formidable expresión de la arquitectura megalítica funeraria, tan escasa en nuestro territorio. Se puede apreciar claramente el destrozo y piedras del túmulo, junto al dolmen, lo que ha sido habitual a lo largo del tiempo para reutilizar la piedra. Recuerdo al lector, por ejemplo, los tapiales que jalonan toda nuestra geografía, en los que está la respuesta a tan sistemático destozo. Creo haber mencionado en algún otro sitio de esta web que, aún hoy, no es raro encontrar en esos tapiales restos de molinos o utensilios de piedra de épocas diversas.

El histórico documento gráfico de Fabian es elocuente. Compárelo el lector con mis imagenes actuales, que muestran el estado del dólmen hoy, después de su rehabilitación. Se ha cercado una zona dentro del gran prado para evitar el acceso del ganado, como se aprecia en la siguiente fotografía.





























Ocupado entre el cuarto y el segundo milenio (A.C.), el dólmen del Prado de Las Cruces es un dolmen de corredor, con entrada orientada al este. La cámara circular tiene un diámetro aproximdao de 3,5 m y la longitud de la galería es de 4,3 m. En la excavación llevada a cabo por el citado Fabián, aparecieron ajuares que testimonian una larga ocupación a lo largo de los siglos, tanto por la variedad de los obejtos, como por haber sido encontrados fuera del sitio apropiado, o sea removidos al desocupar y realojar el dólmen con nuevos enterramientos. Entre los objetos encontrados, hoy depositados en el Museo de Ávila, hay abundante cerámica de distintas épocas, puntas de flechas, cuentas de collar –algunas con incrustaciones de variscita procedente de la provincia de Zamora–, microlitos geométricos, etc., en su mayoría datados en el período que abarca del 2500 al 1700 A. C. (Edad del Cobre). El resto del material encontrado ha permitido datar la ocupación del dolmen entre finales del Neolítico y la Edad del Bronce, como ya habíamos apuntado.

El descubrimiento de este dólmen, junto al también recientemente descubierto en Navamorales (Salamanca), –ya tratado en otro lugar de esta web–, abre nuevas expectativas a las investigaciones sobre el poblamiento del territorio. En éste sentido, cabe esperar próximos descubrimientos en zonas que ya hemos apuntado, incluso en este mismo lugar de Bernuy Salinero, si bien la acidez propia de todos estos terrenos dificulta seriamente la conservación de los restos inhumados y, por tanto, su clasificación por sexo, edad, etc. Una dificultad añadida que impide arrojar luz sobre el status de los ocupantes del dólmen, y que de conocerse permitiría profundizar en las ideas sobre la organización social de los pobladores de estas tierras, aunque sabemos que evolucionó desde el igualitarismo de comienzos del Neolítico, hasta muestras claras de desigualdades sociales como las observadas en otras áreas, producto de una estructuración social más compleja.

Deseo acabar estas breves notas sobre el Dólmen de Bernuy Salinero con una recomendación al lector para que no deje de visitar el pueblo y, cómo no, su iglesia parroquial dedicada a San Pedro. La torre es una antigua atalaya reconvertida en campanario y, en la portada románica, encontrará el visitante un inconfundible parecido con el cercano románico segoviano, amén de buenas marcas de cantero, alguna de ellas incorporada ya al Banco de Imágenes de esta web.

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(1) J. Francisco Fabián García, Arqueólogo Territorial de la Junta de Castilla y León en Ávila, ya conocido por nuestros lectores, a los que remito directamente a su página web, para ampliación de referencias sobre este y otros temas relacionados: http://jfranciscofabian.com




 

Terrae Antiquae

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