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Dos megalitos en la Dehesa de Poveda

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La garra del oso en Navacepeda de Tormes (Ávila)


© José María Pita


Navacepeda de Tormes, ese precioso pueblecito de poco más de cuatrocientos habitantes, a medio camino entre El Barco de Ávila y el Parador de Gredos, del que ya tienen noticia nuestros lectores, protagoniza esta historia que se ha confirmado cierta, aunque hasta hace poco todo eran conjeturas y ni los más viejos del lugar podían dar informes pecisos sobre ella.

La leyenda cuenta que, hace muchos, muchos años, un campesino del lugar se vió atacado por un oso pardo al que dió muerte con su guadaña. Agradecido por haber salvado la vida, colgó una garra del oso en la puerta de la Iglesia donde continúa desde entonces.

Hasta que hace poco, el biólogo Enrique Sacristán decidió profundizar en la historia de la garra y la mandó analizar. Se obtuvieron pequeñas muestras y se analizaron con el carbono 14, que arrojó una estimación fiable de cuatrocientos años de antigüedad. Si se tiene en cuenta que los últimos relatos que citan cacerías de osos en el Sistema Central están fechados en 1582 (1), este debió ser uno de los últimos osos abatidos en la región. Un equipo de la Universidad Complutense de Madrid (2), que trabajaba sobre los osos europeos, buscaba muestras antiguas y tomó unas de la garra de Navacepeda para las pruebas del ADN mitocondrial del animal. Se dió la circunstancia de que esta era la única muestra de que disponían de un oso del Sistema Central. El trabajo, serio y riguroso, hecho con esta y otras sesenta muestras de osos de otros puntos de Europa, ha derivado en conclusiones del mayor interés cientifico sobre los osos y su entorno. Para que el lector se haga una idea, estos trabajos han demostrado la teoria de un tronco común para las diversas estirpes del oso europeo, frente a la idea, generalizada hasta ahora, de que se trataba de razas diferentes, nacidas como consecuencia del aislamiento sufrido por poblaciones tan alejadas como Burgos (Atapuerca), Turingia (Alemania) o los Abruzzos italianos.

Juan Luis Arsuaga, director del yacimiento de Atapuerca (Burgos), de donde procede la muestra más antigua de oso empleada en el estudio, y también responsable del centro mixto Universidad Complutense-ISCIII, ha comentado que, además de los datos sobre el origen y la evolución de la especie, este trabajo va a dar respuesta a preguntas como la que nos hacemos los que nos interesamos en temas de conservación: ¿puede reintroducirse la especie en un lugar determinado trayendo osos de otro lugar? Francia, por ejemplo, ya lo hizo cuando trasladó osos de Eslovenia a los Pirineos para repoblar una especie en decadencia, y tuvo que enfrentarse a la oposición de los conservacionistas que opinaban que era un forma de contaminar a la población autóctona. Es evidente que los resultados obtenidos hasta ahora desmienten esta posibilidad y, por el contrario, apuntan a la presión humana para explicar la división en subespecies de una raza única.

Ernest Hemingway, que anduvo de pesca por los cotos trucheros de la zona, allá por los años 30, debió quedarse bastante asombrado y así se lo cuenta en una carta a su colega John Dos Passos, al tiempo que pone en boca de Anselmo, personaje protagonista de ¿Por quién doblan las campanas? la frase: "En la puerta de la Iglesia de mi pueblo está clavada la garra de un oso que maté yo en primavera"

La iniciativa de Enrique Sacristán ha supuesto una pequeña revolución en el pueblo. Hoy, los vecinos de Navacepeda, acostumbrados al ir y venir de los especialistas, se sienten orgullosos de que su reliquia esté sirviendo para desvelar los secretos que ocultaba la zarpa, y la han recubierto con un escudo de metacrilato para evitar que vuelva a ser el objetivo preferido de algunos vándalos, De hecho, las uñas que faltan le fueron arrancadas hace poco tiempo por algún desaprensivo.

Monterías de oso en la zona. El Libro de la Montería de Alfonso XI

El capítulo IX del Libro III está dedicado a la descripción de los Montes de tierra de Auila, y de Cada halso, y de Sant Martin de Valdeyglesias, y de Valdecorneja.

Alli tenemos una minuciosa descripción de los montes de la zona, y podemos leer, respetando en lo posible la ortografía original:

"Araualle es buen monte de Osso en verano, e son las bozerias la una desde Fitero fasta el Farino, e la otra desde Galindo, fasta el Puerto de Tornavacas, e son las armadas, la una encima del Galindo, e la otra en Majada la Cuesta."


[...] La hôbria de Piedrahita es buen monte de Osso en verano, e son las bozerias la una por cima de la cubre de la sierra, e la otra desdel Atalayuela por cima del cerro de la Pellona fasta el Capo, e la otra por el cerro de Garueña a yuio que este a espaldas del armada q esten canes de renueuo. En Naual cerro, e en el cerro de Azeueda, e en el cerro del Fortigal, e es el atalaya en Naua cabera." [...]

Describe también la organización de las monterías con la situación de las armadas y "bozerias" (3) en Villatoro, Bonilla y la zona de Cardedal, pero la dejamos de lado para acercarnos a las gargantas de Gredos, posible escenario de la historia que nos ocupa:

[...] Las gargátas de Gredos es bué móte de Osso en verano, e son las bozerias la vna desdel pie de Fernado fasta el pie del Vellezar (4). E la otra desdel Vellezar fasta catáte val Vellido (5), e fasta el collado de la Suela, e son las armadas lavna en Collado tajado, e la otra... etc. [...] Y así, sucesivamente, va enumerando los topónimos más conocidos de la zona: el Cerbunal del Buytre, el Cuchillar, la laguna de Galingómez, Garganta Tejea, la Peña Negra, etc., dejándonos documentación más que sobrada sobre los osos del macizo central de Gredos.

Para saber más:

Enrique Sacristán ha publicado, sin ánimo de lucro, un DVD con un magnífico documental de hora y media de duración, en el que describe los pasos dados para llevar a cabo esta investigación, sin que falten muestras de la belleza de la zona y del cariño del autor por su tierra.


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(1) Gonzalo Argote de Molina (1548-1596). "Libro de la Monteria que mando escrevir el muy alto e muy poderoso Rey Don Alonso de Castilla, y de Leon, Vltimo deste nombre. Acrecentado por Gonçalo Argote de Molina." Impreso en Sevilla, por Andrea Pescioni. Año 1582.
(2) El trabajo fue realizado por un equipo internacional bajo la supervisión de la investigadora española Cristina E. Valdiosera, de la Universidad Complutense de Madrid.
(3) Vocería: confusión de voces y gritos, según Covarrubias. Aqui se puede aplicar a los gritos y ladridos de los perros de los rehaleros, acosando a la presa.
(4) Belesar, en la actualidad.
(5) Barbellido.





 

Terrae Antiquae

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