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Dos megalitos en la Dehesa de Poveda. Villatoro (Ávila)

Dos monumentos megalíticos gemelos sobre los que intentamos encontrar explicación

© José María Pita



Megalitos en Poveda
Mi buen amigo Dámaso Barranco, de sobra conocido por los lectores de Territorio vetón, me invita a visitar dos sorprendentes monumentos megalíticos situados en una llanura ganadera, al pie de la sierra abulense, entre el  Valle Amblés  y las primeras rampas de Villatoro.

No soy el primero que acompaña a Dámaso a visitarlos pero, hasta hoy, que sepamos, no han merecido la atención de las autoridades académicas pese a los esfuerzos de Dámaso en ese sentido.  Nosotros sí creemos que merecen, al menos, alguna reflexión.

Dice textualmente Dámaso: “…hemos sido sorprendidos, muy recientemente, por el hallazgo de dos construcciones megalíticas en el término de Villatoro (Dehesa de Poveda) que, por su ubicación, orientación y estructura nos mueve a pensar que pueda tratarse de obras debidas al hombre del Neolítico o al de la Edad de Cobre. Se trata de dos idénticos trilitos, ortoestáticos los dos laterales y con una pequeña inclinación el central (que aparece más alto). Comunicado nuestro hallazgo al arqueólogo F. de Fabián, calificó estas edificaciones como extrañas y singulares, posponiendo su datación a la realización de las oportunas comprobaciones arqueológicas (o al hallazgo de otras construcciones similares que permitan realizar estudios comparativos”. (1)

Megalito 1

A lo que añado, por redondear lo dicho, que los dos monumentos están orientados al norte, separados por una distancia de  303 metros, en plena  llanura de pastos al pie del cerro conocido como “Casa de los Moros” —topónimo que lleva implícita una inexcusable invitación a indagar— , en las estribaciones de La Serrota, muy cerca del nacimiento del río Adaja.

La singularidad de los enterramientos megalíticos en la provincia de Ávila

La escasez de enterramientos megalíticos  en la provincia de Ávila ha sido durante mucho tiempo uno de los sambenitos que se han venido manejando para justificar la escasez de prospecciones y excavaciones sistemáticas.  Lo cierto es que, poco a poco, van apareciendo muestras que parecen sorprender  a quienes siempre mantuvieron que por aquí no había nada que buscar. Por estos y otros parajes abulenses, incluso en  las inmediaciones de estos  dos megalitos, hay ya documentados otros enterramientos, cuya personalidad propia les aleja de lo que serían los prototipos mesetarios del eje Burgos Salamanca, próximos también desde el punto de vista geográfico (2).

En este problema de la escasez de enterramientos incide Julio Esteban Ortega cuando nos advierte de que viene determinado, no tanto por la presumida  escasez, sino por la falta de excavaciones arqueológicas en la región (3).


Creo  que el diagnóstico es acertado, pues  próximos a este punto geográfico, entre  el Valle Amblés y el Puerto de Villatoro, ya se han documentado otros monumentos megalíticos por diversos autores , aunque no nos consta que ninguno haya reparado en estos que presentamos aquí.

Megalito 2

Dicho esto, me apresuro a dejar claro que, por ahora, no se puede aventurar que estemos ante dos monumentos funerarios, aunque su arquitectura nos recuerda vivamente algunos tipos conocidos de “furnas”  gallegas, cistas como las del centro y occidente peninsulares y, más concretamente, las de las cuencas del Tajo o del Tormes (Salvatierra de Tormes, por ejemplo), o dólmenes que solo conservan en pie tres ortostatos, como el de La Navalito en Lumbrales (Salamanca).


La Navalito
Queda claro que desconocemos la intencionalidad de los constructores de estos monumentos, pero debe quedar claro también que, hasta que no se estudien y se mire bien por los alrededores , no se puede descartar ninguna hipótesis, incluidas las que apuntamos en estas líneas.

Que se trate de monumentos funerarios o de otra índole —hitos con otra significación que hoy desconocemos—  es algo que solo podría determinarse estudiando a fondo la fondo la zona, en busca de los signos habituales en estos casos, vestigios  de asentamientos o de enterramientos colectivos, anteriores en el tiempo a los individuales de los que sospechamos que estamos tratando.

El hecho de que en estos dos monumentos no haya restos óseos  —dato que desconocemos—  no es hoy ningún problema desde el momento en que un simple análisis de fosfatos determinaría con precisión si hubo o no inhumaciones y,  en el caso de que se probara la posibilidad de que contengan o hayan contenido restos humanos, el  tamaño de los dos monumentos nos remitiría, casi con seguridad, a los enterramientos individuales característicos del Bronce Medio al Bronce final (4).

A esta posibilidad habría que sumar la singularidad constructiva de los dos ejemplares aquí tratados. Coinciden aproximadamente su área y perímetro con otros ejemplos conocidos, pero no así la losa elevada que los cierra, pues habitualmente los cuatro lados suelen tener la misma altura. Desde un punto de vista académico, los dos megalitos de Poveda encajan con bastante aproximación en la definición que nos da el propio Ortega para las del suroeste cacereño en su obra citada: “…en general la cista se compone de 4 o más bloques de granito que pueden presentar una forma más o menos rectangular, aunque suelen ser cuadradas, pero lo normal es que sea irregular, colocados los bloques de tal modo que las partes más rectas de los mismos constituyan un rectángulo. Es muy frecuente que las paredes laterales se refuercen con otros bloques de granitos de menor tamaño para dar mayor consistencia a la cista. En algunos casos estas cistas se construyen a base de grandes bloques graníticos e incluso se adosan a los canchales aprovechando una de sus caras. De este modo junto al canchal se colocaban dos o más bloques para formar el enterramiento. También se documenta la utilización del espacio entre dos canchales muy próximos para una vez cerrados por sus extremos crear la cista. Esto ha dado dos tipos diferenciados de tumbas, por una parte las exentas, construidas con bloque sueltos, y por otra, las adosadas aprovechando los canchales” (5).

Las Arquetas

En otras áreas geógraficas, los enterramientos en cista están perfectamente documentados, como es el caso de los que tomamos como referencia aquí, en Fregenal de la Sierra (Badajoz) (6)

Vemos, pues, que hay una posibilidad cierta de que estemos ante dos ejemplos inéditos de enterramientos en cista, cuya presencia en esta  zona agrícola y, sobre todo, ganadera, podría explicarse por la existencia de una actividad económica  relacionada con las vías de comunicación en las que se asientan,  su proximidad a asentamientos cercanos y a las grandes vías de comunicación —cañadas y cordeles—  que accedían por este paso natural a la Vía de la Plata y los invernales extremeños. Si se confirmara está posiblidad, nos encontraríamos ante ejemplares cuya morfología se corresponde mejor con otras zonas y culturas del sur y suroeste peninsulares.

Cabe también la posibilidad de que se trate de dólmenes devastados, pero su aspecto actual, —ambos son idénticos—  plantearía dudas  sobre una improbable destrucción siguiendo un patrón predeterminado; parece más razonable pensar que el patrón se siguió para la construcción de ambos, no para su destrucción.

En el caso de que no se trate de monumentos funerarios, deberíamos pensar en otras alternativas, entre las que tendrían sentido alguna forma de demarcación territorial, anterior en varios milenios a los toros y verracos vettones, o que se trate de monumentos religiosos o astronómicos, si bien esta última posibilidad parece haber sido ya descartada (7).


Pero, cualquiera que sea el caso, creemos que los dos megalitos aquí presentados merecen una atención que hasta la fecha no han recibido, aún después de haber sido visitados por algunas autoridades, cuyas primeras opiniones coinciden  en  que estamos ante dos muestras singulares del arte megalítico.


Mapa

Esta es la situación exacta de los dos Megalitos de la Dehesa de Poveda:

  • Megalito 1: 40º 33' 06.00" N
5º 05' 15.61" O
elevación: 1.163 m
 
       
  • Megalito 2: 40º 33' 13.29" N
5º 05' 24.28" O
elevación: 1.162 m
 



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(1) Barranco, Dámaso. Véase a propósito “Una aproximación histórica a dos Comunidades de Villa y Tierra abulenses. La episcopal Bonilla y la señorial Villatoro”. Ávila 1997: 190.
(2) Véase, por ejemplo: “El IV y III milenio A.C. en el Valle Amblés (Ávila)”. J. Francisco Fabián. 2004. Tesis doctoral editada por la Junta de Castilla y León. Arqueología en Castilla y León.
(3)  Julio Esteban Ortega. Universidad de Extremadura. Enterramientos en cistas del Bronce final en el S.O. cacereño y paralelismos con el S.O. peninsular.
(4) Julio Esteban Ortega. Op. Cit.
(5) Julio Esteban Ortega. Op. Cit.
(6) Juan Javier Enríquez Navascués y María Jesús Carrasco Martin. "Las necrópolis de cistas de Las Arquetas (Fregenal de la Sierra, Badajoz) y otros restos de necrópolis de cistas en las estribaciones occidentales de la Sierra Morena extremeña"
(7) Manuel Pérez Gutiérrez. “Astronomía y Geometría en la Vettonia”. Complutum, 2009, Vol. 20 Núm. 2: 141-164.




 

Terrae Antiquae

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