Hemos introducido este nuevo epígrafe para designar una zona en la que han aparecido dos nuevos elementos, y vestigios de la talla de otro, y que añaden un sector que no está señalado en los carteles del yacimiento. De hecho, se encuentran en el camino que une la zona 2 y la zona 3, en una finca ganadera; a medio camino, aproximadamente.
No es fácil su localización, habida cuenta de que están integrados en el vallado de piedra que delimita la finca. Nos dará la pista de su ubicación una roca en la que se aprecia claramente que ha sido tallado casi medio “sepulcro” con su correspondiente reborde, y que se encuentra en el exterior de la finca, entre el vallado y el camino.
Parece un intento fallido para conseguir una labor en bloque exento que se ha malogrado por la fragmentación de la roca en el proceso de realización del trabajo; ofrece una idea, quizá más exacta de la técnica empleada, en ese elemento concreto, que otros elementos en similares condiciones que encontramos en la zona 3, y sobre los que llamamos la atención en su capítulo correspondiente.
Cuando decimos que están integrados, queremos describir que se encuentran formando, junto con otras rocas, un pequeño recinto -bastante precario- construido mediante la superposición de piedra en seco, muy menuda, probablemente con la sola finalidad de resguardar un espacio del ganado. De hecho, uno de ellos se encuentra en parte cubierto, al servir de apoyo al vallado.
No ha sido posible su medición, al no haber obtenido permiso de la propiedad para realizarla. A simple vista los tamaños no difieren del estándar del yacimiento. Presentan sin embrago la particularidad de que uno es ovalado y el otro casi perfectamente cuadrado, que viene a ser ejemplo de lo arriesgado que resulta establecer conclusiones tomando como base la tipología; y, aunque los dos están tallados en bloques aparentemente exentos, en el elemento 1 se ha respetado parte del bloque original, al que se le practicado una acanaladura que parece tener la función -al menos ese es el resultado- de separar el elemento del resto de la roca. Se aprecian estrías y resaltes en el espacio adyacente, sin que hayamos podido comprobar si formaron o no algún esquema.

El elemento 2 parece haberse logrado tallando un bloque de manera más regular. El resultado es prácticamente una pileta como las que de forma muy habitual podemos observar, aún hoy, en encerraderos y fincas ganaderas, o en fuentes, o en jardines y patios de viviendas rehabilitadas.