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Acuñación de moneda imperial romana en Augusta Emerita

© José María Pita

Teatro romano de Mérida

Augusto
La ceca de la Colonia Ivlia Avgvsta Emerita

Fundada por Augusto, la Colonia Ivlia Avgvsta Emerita acoge a licenciados de sus legiones V (Alaude) y X (Gemina), siendo  la primera ceca que acuña monedas imperiales a nombre de este príncipe. El periodo de acuñación fue corto, pues abarcó desde el 25 a.C., hasta el 37 d.C., pero dejó una variedad interesante de tipos de monedas que alcanzaron una notable circulación a lo largo y ancho del imperio, como demuestran los testimonios arqueológicas, y numismáticos de los que nos haremos eco a lo largo de este modesto trabajo de divulgación.


Las monedas "legionarias" romanas han sido y son un tema –topic, si se prefiere el término sajón tan en boga hoy por internet–  de especial atractivo para historiadores y coleccionistas. Las de Mérida, por esa dispersión a la que hemos aludido,  son buscadas por coleccionistas de todo el mundo y estrellas de las más prestigiosas salas de subastas. Puede que esto sea una consecuencia de que, curiosamente, los motivos legionarios no fueron los más utilizados en las acuñaciones de esta colonia; antes bien, tanto Augusto como Tiberio, se inclinaron más por la propaganda imperial, como iremos viendo.

Entre las rarezas de esta ceca, cabe destacar la emisión de una moneda de oro –solidus–, que en subastas internacionales recientes se ha venido rematando por encima de los 22.000 €. Nos presenta un busto de Augusto jóven, con la cabeza desnuda mirando a la izquierda y, en el reverso, la inscripción OB CIVIS SERVATOS –salvador de los ciudadanos– inscrita en una corona de laurel.

Durante sus sesenta y dos años de actividad, la ceca de Augusta Emérita acuñó moneda  a nombre de los dos emperadores citados, con tipos que aluden a temas tan diversos como la yunta de bueyes fundacional, los estandartes legionarios ó las puertas de la muralla, entre otros, de los que presentamos una cumplida muestra. Son abundantes las representaciones de la muralla y las puertas de la ciudad en las acuñaciones de ambos emperadores.

En época visigoda, entre los años 509 y 710, Mérida acuñó trientes cubriendo todos los reinados, desde Leovigildo hasta Witiza, aunque aquí no vamos a ocuparnos de ellos.


Sólido de Augusto
La abundancia de emisiones imperiales romanas en Emerita Augusta ha complicado desde siempre su estudio, por lo que aquí vamos a presentar un compendio, lo más afinado y completo  posible, de los tipos básicos emitidos bajo  Augusto y Tiberio.

Tiberio
Vives, en su catálogo de 1924 (1) distingue dos épocas: la primera con las acuñaciones del legado pretor Publio Carisio, que el autor califica como “moneda consular más que colonial”, mientras que la segunda época sería la de las emisiones coloniales, aunque deja claro que ambas series de acuñaciones son inseparables, siendo las últimas las que cataloga como moneda militar de acuñación hispánica. Esta confusión que pone de relieve Vives, habría que entenderla, en mi opinión, en el contexto de las reglas del juego explicitas entre el Senado y sus elegidos. Augusto, en este caso, conforme va  asumiendo nuevos poderes, va modificando cuidadosamente  los tipos y leyendas de sus monedas, que pasan de ser explicaciones formales de su posición consular tribunicia potestas asociada a la figura de César como divi filius, a la enumeración de sus victorias, especialmente tras la sonada de la batalla de Actium (Sept. 31 a.C.) frente a Marco Antonio –Aegyptvs capta– y otras no menos exitosas  como Armenia recepta. La batalla naval de Actium acabó con el triunvirato Octavio, Marco Antonio y Lépido, que gobernaba los destinos de Roma desde el año 43 a.C.

En Mérida, se acuñaron bronces consulares de Avgvsto con las leyendas relativas a su empleo de Tribuno, mientras que en la plata aparecen leyendas relativas al mandato senatorial –Imperator – y su condición de Caesar. Las constantes referencias, al menos en las primeras emisiones de plata, a sus poderes consulares y a su mandato imperial –Imperator es el el Jefe del Ejército– atestiguan el enorme valor propagandístico que la numismática tuvo para el Imperio y sus titulares.

Algunas  consideraciones necesarias

La necesidad de numerario para atender los pagos ­–stipendia– a un ejército al servicio de un imperio en expansión obliga a abrir cecas locales allá donde era necesario. Augusto divide el territorio en tres provincias: Tarraconense, Baetica y Lusitania, siendo la Colonia Ivlia Avgvsta Emerita la capital de ésta última. Si nos atenemos a esta clasificación de los territorios en provincias, en buena lógica las monedas en ellos acuñadas merecerían ser catalogadas como acuñaciones provinciales, y así lo han venido haciendo los estudiosos de la moneda romana, para distinguir estas emisiones de las imperiales, cuya ceca era Roma. Esta convención es universalmente asumida, a pesar de la ambivalencia de algunos términos usados habitualmente. Así, cuando nos referimos a un bronce "provincial", por ejemplo, estamos definiendo la localización geográfica de la ceca que lo acuñó y, a veces, el estilo más o menos tosco de su diseño, aunque el contenido, sus atributos y leyendas, hayan merecido todos los placet legales de Roma como monedas que, por definición, son netamente imperiales.

Ahorraré al lector esas discusiones, por entender que se alejan del propósito de este trabajo y complican innecesariamente la comprensión del conjunto de emisiones de esta ceca imperial. Doy, por esta razón, prioridad a la exposición del conjunto de motivos que Augusto y Tiberio utilizaron en las monedas que acuñaron aquí, clasificados en grupos cronológicos amplios y, dentro de estos, por metales. Como puede verse, el asunto de la catalogación de estas monedas es bastante complejo, y creo que, en muchas ocasiones, han prevalecido los objetivos comerciales sobre los científicos.

La ambición del César

Augusto dupondio
La  acuñación de moneda es, desde siempre –y en todas las culturas– un privilegio del Estado que ha correspondido  a quien ostentaba su más alta representación o magistratura, dicho en términos llanos y para entendernos, un privilegio real o imperial.

La Roma republicana no era, por supuesto, ninguna excepción a esta regla, pues las decisiones sobre la acuñación monetaria y el erario –aerarium Satvrni– estaban en manos del Senado, que era competente sobre los tipos, cantidades y metales.  Los tresviri monetales, aspirantes al Senado, por el que eran nombrados, se ocupaban de supervisar el día a día del trabajo técnico de la ceca y podían intervenir en la decisión del tipo de moneda, pero no en la cantidad a acuñar ni en el metal.


Augusto Cuadrante
Cayo Julio Cesar Octavio (27 a.C. – 14 d.C.), es nombrado Avgvstvs –título honorífico que a partir de él heredarán sus sucesores y que conllevaba la corona cívica– por el Senado, y a este nombramiento va añadiendo otros títulos, como el de princeps senatum (el primero de los senadores) que, en la práctica le dotan de un poder absoluto similar al de cualquier monarca, a pesar de la configuración formal del Estado en forma de República. Téngase presente que el título de Imperator era adjudicado al que se designaba como jefe supremo del ejército, por lo que bajo un Augusto Príncipe, podían existir varios “imperator” con mandos en otros tantos ejércitos en los confines del imperio. Augusto acumula en su persona un poder sin precedentes en la historia de la República, lo que obligó a crear un entramado constitucional para encajar todos los poderes que asumió dentro de la configuración del Estado (2). Julio César, su mentor y antecesor, pagó con la vida la audacia de convertirse en dictator y Octavio optó por rehuir, al menos en sus comienzos, la utilización de signos externos emparejados a los nuevos poderes que iba asumiendo. Es característica, en sus retratos juveniles, la cabeza desnuda, sin lureas ni ínfulas u otros atributos propios de las más diversas dignidades.

Denario Caesar Avgvsta
El Senado y las formas republicanas persistieron a lo largo de toda la historia del Imperio Romano, si bien es a partir de Julio César, cuando podemos hablar de Imperio en la acepción actual del término, sin temor a equivocarnos. De hecho son muchos los emperadores que en siglos posteriores utilizan en sus monedas fórmulas epigráficas como Reparatio Reipvblicae  ó  Salvs Reipvblicae, entre otras, para congraciarse con el pueblo y el Senado, en un delicado equilibrio de poderes, al tiempo que ejercen el suyo de forma absoluta –como dictatores–, manteniendo intactas las aspiraciones dinásticas y sucesorias familiares inauguradas por el primer gran Emperador absoluto. (3)

Cayo y Lucio
Augusto consigue pronto que el Senado cambie el sistema de los tresviri monetales, nombrando en su lugar a un legatvs pro praetorePvblivs Carisivs, leal partidario suyo que, a partir de ese momento, es quien se ocupa de las acuñaciones del casi todopoderoso príncipe. El respeto a las formas, vemos que no es obstáculo para conseguir el control “de facto” sobre el privilegio estatal de la acuñación.  En las monedas de bronce acuñadas en Roma, tanto por él como por sus sucesores, aparece la leyenda S C –Senatvs Consvlto–, en ablativo, con el valor de “por decreto del Senado”, aunque la lucha sorda por el control de los metales, sin pasar por ese filtro, sufrirá numerosos vaivenes en la larga historia del Imperio.

Las acuñaciones de  Pvblivs Carisivs en Emerita Avgvsta


Las primeras emisiones del legado Publio Carisio nos muestran a un Augusto maduro –en el año 25 cumplió 43 años–, con la cabeza desnuda, sin corona, y utilizando solo su nombre o sus títulos como Imperator y Caesar. En los reversos, acompañando al nombre del legado, encontramos alusiones a los triunfos militares de Augusto, sin mencionar ninguno en concreto. Victoria, trofeos, armas y cascos explican la gloria militar del césar. Son, por tanto, monedas inequívocamente "legionarias". Aparece por primera vez en plata la muralla de la ciudad, que nos habla de su origen castrense y su propósíto defensivo, mientras que las dos puertas abiertas sugieren la colonia cosmopolita que tanto brilló en el Imperio.

En bronce se repiten las puertas y la muralla, pero en los numerales de alto peso (ases y dupondios) es frecuente la alusión a la fundación de la ciudad: el Sacerdote, con una yunta de bueyes abre el trazado del cardo maximus, vía principal de la ciudad, con orientación norte-sur.

Desde el 22 a.C., la cabeza de Augusto aparece laureada y con ínfulas –infulae–, cintas que adornaban la cabeza del sacerdote si bien las leyendas, no nos hablan de los títulos que el César de Julio había adquirido con el beneplácito del Senado. Los atributos del Sumo Sacerdote –la pátera, el lituo y el símpulo– aparecen en cuadrantes, sin que las leyendas mencionen su condición de Pontifex Maximus. Es Tiberio, quien a título póstumo, acuña series con la efigie de Augusto divinizado y leyendas explícitas de su condición de Dios, Padre de la Patria y Máximo Pontífice. Tiberio, en vida, no duda en utilizar estos mismos títulos heredados y asi lo vemos en alguna serie de bronces como Tiberius Caesar Augustus Pontifex Maximus e Imperator.

Tiberio y Livia
Livia, madre de Tiberio y cuarta esposa de Augusto, aparece en grandes bronces acuñados por su hijo, quien llegó al trono en contra de la primera idea sucesoria de Augusto, que ya había nombrado antes césares a sus nietos, Cayo y Lucio. Uno de dichos dupondios la representa como Ceres, con un manojo de espigas. Representaciones de Livia encarnando alegorías como la Paz, la Piedad, la Justicia o la Salud son frecuentes en las acuñaciones de Roma, no así sus retratos, que son más bien escasos. En las monedas acuñadas en Emerita Augusta se dan dos circunstancias interesantes: utiliza el nombre de IVLIA, que nunca había aparecido en otras monedas acuñadas en vida de Augusto, y en dos grandes bronces (dupondios) nos ha dejado otros tantos espléndidos retratos

El término COLONIA o sus formas abreviadas, COL., C (olonia) A (vgvsta) E (merita) aparece en las monedas de Tiberio. Augusto ya había acuñado, en tiempos de us legado Pvblivs Carisivs, un denario en el que aparecían las puertas y la muralla de la nueva ciudad, sin mencionar su condición de colonia. Los grandes bronces de Tiberio nos presentan una vista frontal de las dos puertas de la ciudad y una vista cenital idealizada del perímetro de la muralla, que expresan inequívocamente su grandiosidad.

Una galeria muy variada

Diecisiete motivos diferentes figuran en los reversos de las monedas acuñadas en Emerita Avgvsta  a nombre de  Augusto y Tiberio. Si nos atenemos a la clasificación de Vives, serían los siguientes:

1.- Rodela entre falcata y alabarda 10.- Águila legionaria
2.- Trofeo sobre un cautivo 11.- Atributos sacerdotales
3.- Casco con protector nasal 12.- Cabeza femenina arrojando agua por la boca.
4.- Trofeo sobre un montón de rodelas 13.- Inscripción dentro de una laurea
5.- Muralla y puerta de la ciudad 14.- Ara
6.- Victoria coronando un Trofeo 15.- Templo tetrástilo
7.- Inscripción en dos o tres líneas 16.- Estatua de Livia sentada
8.- Yunta fundacional guiada por un Sacerdote 17.- Cabeza de Livia
9.- Cara de frente de hombre con barba.    

Estos motivos, en su mayoría no precisan una descripción detallada, a pesar de lo cual he incluido unas líneas que los describen en las fichas del catálogo que encontrará el lector a continuación. Para finalizar esta breve aproximación a la numismática de la ceca de esta colonia, me gustaría insistir en el enorme valor propagandístico que tuvieron sus monedas. Sus titulares –Augusto y Tiberio– eran conscientes de ese valor y manejaron sus acuñaciones como unos comunicadores extremadamente hábiles. La numismática romana utilizó la iconografía y la epigrafía con una notable maestría. Bellos retratos, leyendas claras, y la utilización de motivos locales, fácilmente reconocibles por pueblos que desconocían el latin, conviertieron a las monedas romanas en un eficiente medio de comunicación al servicio del Imperio o, en muchos casos, de las ambiciones personales de su titular. Roma fue maestra en la utilización de lenguas y simbolos vernáculos en la numismática imperial, acuñada en lugares tan diversos como Asia Menor, Alejandría, Bizancio o la misma Grecia, por citar algunos de los territorios ocupados por uno de los más extensos imperios que ha conocido la humanidad.


El álbum que presento a continuación no es exhaustivo, ni pretende serlo, pero cubre los tipos más destacados, clasificados en cuatro grandes bloques, y creo que puede dar al lector una idea general bastante amplia de esta ceca romana de primer orden, cuyos trabajos finalizaron con la muerte de Tiberio. El lector comprobará que utilizo indistintamente la numeración de los catálogos más conocidos, sin preferencia por ninguno, pues creo cumplido mi objetivo si consigo que se recree unos instantes visitando este pequeño museo virtual.

Augusto (ca 27 a.C) Emisiones de Pvblio Carisio como legado propraetor. Plata
         
         
         
         
Augusto (23 a.C. - 14 d. C) Bronce.
         
         
         
         
       
         
         
Divinización de Avgvsto. (14 a 36 d.C.) Bronce. Acuñadas por Tiberio.
         
         
         
Tiberio (14 a 36 d.C). Bronce.
         
         
     
         
         
         
         
         





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(*) Véase, a propósito de este As, los argumentos de la Drª Alicia M. Canto y de Gregorio, en su trabajo "Sobre la verdadera fecha de la fundación de Mérida"
(1) La Moneda Hispánica. Antonio Vives y Escudero, Académico de Número de la Real Academia de la Historia. Madrid 1924 (Tomo IV, pág. 58-70) Edición facsímil de Juan R. Cayón (1980)
(2) La moneda genealógica en la República Romana y en el principado de los Julio-Claudios. III.- Augusto y el principado Julio Claudio. José María de Francisco Olmos. Universidad Complutense de Madrid.
(3) Este fascinante tema lo trato en otro ensayo  que preparo, desde la numismática, sobre el título de  Princeps Iuventutis, en el que abordo el tema de la sucesión dinástica de los emperadores en un contexto republicano, al que Roma jamás renunció.
(4) La Moneda Ibérica. Antonio M. de Guadan. Cuadernos de Numismática, 2ª Edición (1980). Pág. 254-261.

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Abreviaturas utilizadas:

AB: "La moneda Hispánica". Fernando Álvarez Burgos. Ed: Jesús Vico y Fernando P. Segarra 2008.
AMC: "Coins of the Roman Empire in the Ashmolean Museum
". Parte I. C. H. V. Sutherland y C. M. Kraay. Oxford 1975.
BMC: "Coins of the Roman Empire in the British Museum". Harold Mattingly: Londres 1923)
HM: "Coins of the Roman Empire in the British Museum". Harold Mattingly. Londres 1976,
RIC: "The Roman Imperial Coinage". C. H. V. Sutherland y R. A. G. Carson; Londres 1981. Edición revisada)
RSC "Roman Silver Coins" I. H. Seaby y David R. Sear.

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Bibliografía y Catalogos utilizados:

- "La moneda Hispánica". Fernando Álvarez Burgos. Ed: Jesús Vico y Fernando P. Segarra 2008.
- "La Moneda Ibérica". Antonio M. de Guadan. Cuadernos de Numismática, 2ª Edición (1980). Pág. 254-261
- "La Moneda Hispánica". Antonio Vives y Escudero. Edición facsímil de Juan R. Cayón (1980).
- "Coins of the Roman Empire in the Ashmolean Museum". Parte I. C. H. V. Sutherland y C. M. Kraay. Oxford 1975.
- "Coins of the Roman Empire in the British Museum". Harold Mattingly: Londres 1923). Volumen I.
- "Roman Coins". Harold Mattingly. Methuen & Co. Ltd. Londres 1928.
- "The Roman Imperial Coinage". C. H. V. Sutherland y R. A. G. Carson; Londres 1981. Edición revisada.
- "Roman Silver Coins" I. H. Seaby y David R. Sear.
- "Coinage in Roman Imperial Policy. 31 B.C. – A.D. 68. C. H. V. Sutherland. Methuen & Co. Ltd., Londres 1951.

Las fotografías tienen copyright y así se hace constar en cada caso. Proceden, en su mayoría, de prestigiosas firmas internacionales de subastas y algunas, las menos, de ejemplares de mi colección.






 

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